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Diario YA


 

"El comunismo posee un lenguaje que cualquiera puede entender. Sus elementos son hambre, envidia, muerte". Heinrich Heine –

La presentación bochornosa de Podemos y los parlamentarios catalanes en el nuevo Parlamento

Miguel Massanet-Bosch. Es evidente que, el papanatismo de muchos españoles, no tiene medida y que esta cualidad ha servido para que neo comunistas como el señor Pablo Iglesias y sus secuaces que, en otro país, es evidente que no se hubieran comido un rosco, consiguieran una popularidad entre una audiencia siempre dispuesta a escuchar a aquellos que se muestran en contra del gobierno y que se entusiasman cuando el orador habla de suprimir los bancos, poner en cintura a los empresarios y acabar con los ricos para, presuntamente, distribuir sus riquezas, los medios de producción, las propiedades y cualquier bien privado que existiera, entre todos los ciudadanos; eso sí, siempre bajo la tutela del Estado, supremo gestor y director de la vida y haciendas de todos. Este tipo de control sobre bienes y personas lo describió perfectamente Orwel en su obra “Big Brother” como un tipo de estado “protector” y “policiaco”, del partido único, Ingsoc, en una sociedad ficticia descrita por el escritor.

Si el domingo pasado tuvimos ocasión de asistir a la payasada de la investidura, en Cataluña, si queremos llamarla así, del señor Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat; en un acto sin precedentes en el que se obvió la fórmula establecida para tales ocasiones, dejando de mencionar la fidelidad al Rey y a la Constitución; en una deliberada ofensa a. España y sus ciudadanos. Una charlotada merecedora, según la experimentada opinión de los expertos, tales como el ex vicepresidente del TC señor Ramón Rodríguez Arribas, vicepresidente del TC, que se ha pronunciado en contra de la fórmula utilizada por la presidenta del Parlament catalán, considerándola ilegal y nula, añadiendo que, a su juicio, cualquier acto o firma de documentos que llevara a cabo el señor Puigdemont, a partir de la fecha de su presunta investidura, serían nulos de pleno derecho.

Hoy, sin embargo, hemos tenido ocasión de asistir a un espectáculo, con motivo de la constitución del nuevo Parlamento de la nación española, capaz de hacer perder la fe en nuestras instituciones por aquellos ciudadanos que creemos que quienes representan al pueblo español, no sólo por la responsabilidad que han adquirido de defender los derechos de sus votantes, sino por una cuestión de imagen, de respeto por los españoles, de prestigio ante el resto de países que, con toda seguridad, retransmitirán alguna parte del acto celebrado en el edificio de las Congreso de Diputados y del propio respeto por si mismos. El comportamiento del señor Pablo Iglesias cuando ha jurado la Constitución, gesticulando y con el puño en alto y su coleta característica al viento, modales que ha imitado su compañero de partido Errejón, haciendo gestos de victoria como si lo que hubieran conseguido hubiera sido una victoria aplastante y no un modesto, aunque meritorio, tercer puesto en número de escaños, con 5.162.152 votos, que contrastan con los 123 del PP y los 7.177.086 votos conseguidos o con la segunda fuerza el PSOE con 90 escaños y 5.503.133 votos.

Ninguno de ellos ha utilizado la fórmula breve y todos ellos han usado una, previamente acordada, que demuestra a las claras el poco respeto de estos señores por los principios democráticos. La fórmula que han empleado ha sido la siguiente. “Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla. Nunca más un país sin su gente y sin sus pueblos”. Y ante unos señores que se olvidan o reniegan del procedimiento de votación libre de los ciudadanos para la elección de quienes deciden escoger, para que los representen en ambas cámaras de representación del pueblo; uno se pregunta ¿cuál es el procedimiento que supere al actual, para que estos señores, que fueron huéspedes del señor Maduro, que recibieron sueldos de su gobierno y que, además lo asesoraron en la comisión de sus desmanes, hablen como si, en España, en lugar de una democracia como cualquiera de las restantes en el mundo, hubiera una dictadura como la de Venezuela?, donde se encarcela a los opositores, se mata de hambre al pueblo y se le sojuzga, mientras que, cuando se celebran unas elecciones en las que, a pesar de todos los impedimentos gubernamentales y de la obstrucción de la justicia ( en manos de Maduro), los adversarios políticos han conseguido una mayoría de dos tercios; el presidente de la república, Maduro, se niega a aceptar la derrota y se confabula con el TS para que éste anule un número de los escaños suficiente para que, la nueva cámara, no pueda descabalgarlo del poder. La presencia en el hemiciclo de una fémina de Podemos, la señora Carolina Bescansa, con su niño en brazos, nos ha hecho recordar aquellas matronas jacobinas que llevaban a sus niños a presenciar las ejecuciones en la Guillotina, mientras con el pecho fuera los amamantaban. Sólo le faltaba a la señora Bescansa el gorro frigio con la escarapela tricolor y, permítame que lo diga, un poco del sentido del pudor.

El feminismo, en este caso, seguramente les ha hecho planear semejante patochada cuando, en el Parlamento, existen servicios de guardería adecuados para la custodia de los niños de sus señorías y lugares específicos para que las madres puedan amamantar a sus hijos, sin necesidad de dar el espectáculo de amamantar al niño a la vista de todos los parlamentarios. Pero ya sabemos que una cosa es que estos señores de Podemos hayan podido estudiar, gracias a las facilidades que les han dado estos gobiernos de los que reniegan y otra es que hayan sido capaces de emular el savoire fair, los modales, la educación y las buenas maneras que otros miembros de la cámara han venido demostrando a lo largo de todas las legislaturas, diferenciándose de semejante grupo bolivariano, que se creen que para dar el tipo de defensor de los pobres es preciso gesticular, insultar, mentir, engañar, descalificar y aparentar pertenecer al grupo de los desheredados de la fortuna aunque, en realidad, naden en la abundancia. Ellos y los parlamentarios catalanes de ERC, con el señor Tardá al frente, constituyen, junto a los de Bildu, lo peor de la política española y, cualquiera que les de ayuda o pacte con ellos, debe estar preparado para sucumbir al fanatismo y totalitarismo que representan, ya que no van a tener compasión, cuando llegue el momento en el que se sientan fuertes, de hacerse con del poder, fagocitando al huésped que los haya acogido.

El querer conseguir adictos pronunciando discursos en contra de todos, sin el menor respeto por la verdad, sin preocuparse de que aquello a lo que se refieren sea tal y como lo pintan, negando la evidencia y tergiversando la realidad; puede que les de resultado momentáneamente y consigan engañar a los más revolucionarios o ignorantes o aquellos rencorosos que siguen recordando la Guerra Civil pero, a la larga, van a darse cuenta de que todo es humo, que debajo de esta capa de defensores del pueblo, sólo existen intereses personales y deseos de ocupar el poder; porque, señores., cuando se hayan instalado en él, si es que llegaran a conseguirlo, no van a tardar en demostrar su verdadera naturaleza totalitaria y dictatorial, como está sucediendo en Venezuela. Lo peor será que, antes de que el pueblo pueda reaccionar en contra de esta plaga bolivariana, ellos, los de Podemos y todos los partidos que decidan apoyarlos, ya habrán conseguido devolver a España a la situación de extrema precariedad en la que se hallaba a los principios de la pasada legislatura y, cuando ello ocurra, ya será tarde para rectificar y, entonces, será el momento en el que habrá que afrontar las consecuencias de haber entregado España en manos de quienes siempre han llevado a la miseria a los países en los que han gobernado.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sentimos vergüenza ajena sólo de ver como, nuestras más altas instituciones, se han convertido en un circo donde quienes no reparan en la responsabilidad que han adquirido cuando han sido elegidos para que los representaran (que nos imaginamos que no van a compartir que en lugar de aportar positivismo y sentido común a la función de la cámara baja) se dediquen a hacer de payasos que, no van a servir para hacer reír a los niños, sino para convertir el Parlamento en una jaula de grillos si el resto de partidos constitucionalistas no tiene el suficiente sentido común para evitar que ello suceda.

Etiquetas:Pablo IglesiasPODEMOS