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contundente 1-3 al atlético en la copa del rey

Al Barça le tocó la sorpresa del roscón

Redacción Madrid. 6 de enero. 

     El FC Barcelona no se despistó y se impuso claramente por 1-3 a un encogido Atlético de Madrid en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey, marcada por una exhibición de Leo Messi, autor de los tres goles y que hizo que no se echasen en falta a los compañeros que se quedaron en la Ciudad Condal.

   Los de Pep Guardiola se dieron un festín en el día de Reyes pese a no desplegar todo su potencial y les bastó la noche de su 'diez', despedido con aplausos por el público del Vicente Calderón. El argentino cuajó un gran encuentro, con desborde, velocidad y gol, y supo asociarse con Dani Alves, otro de los destacados y clave en los tantos que encarrilaron una eliminatoria ahora de tono 'culé'.

   Y es que si el Barça no echó de menos a Eto'o, Xavi o Puyol, el Atlético no supo compensar la falta de Agüero, en la actualidad el futbolista de más peso de un Javier Aguirre, nuevamente cuestionado por su público tras dos derrotas consecutivas. Sólo Simao, esporádicamente, plantó cara en un equipo que deberá mejorar mucho para soñar con una remontada de tintes épicos en el Camp Nou.

   Menos de un cuarto de hora tardó el FC Barcelona en poner el partido y la eliminatoria de cara. Una espectacular pared entre Messi y Alves, con devolución de tacón del lateral brasileño, permitió al argentino encarar con tranquilidad y batir sin problemas a Coupet.

   El tanto no hizo más que evidenciar que el líder de la Liga BBVA no venía a un abarrotado Vicente Calderón con intenciones especulativas. Pese a las ausencias, Guardiola no renunció a su estilo y presionó muy arriba provocando muchos errores en la salida del balón rojiblanco. La línea formada por Busquets, Feita y Yaya Touré ahogaba a Assunçao y Maniche, con problemas para romper la presión y encontrar al dúo Forlán-Sinama.

   El delantero francés no es el 'Kun' y tampoco pudo hacer olvidar la inoportuna faringitis del argentino, cuya velocidad y desmarque podrían haber dañado la novedosa pareja de centrales formada por Cáceres y Piqué. Forlán y Maxi quedaron desconectados y el Atlético sólo le quedó la velocidad de Simao, el más inspirado de los suyos, y alguna llegada esporádica desde atrás de Maniche, el único que hizo trabajar a Pinto en los primeros 45 minutos.

   De todos modos, el Barça tampoco arrolló. El gol de Messi le permitió controlar el choque, y ahí sí echó de menos a Xavi a la hora de manejar el partido y gozar de más ocasiones pese al peligro que siempre conllevaba que el 'Pulga' cogiese el balón. Aún así, el balón parado fue el otro argumento de los azulgranas, que se marcharon al descanso con el rival 'tocado' y algo desquiciado.

   EL ATLETICO, CON DIEZ

   La segunda mitad no trajo noticias nuevas para el Atlético, enredado en la presión del equipo catalán y 'cojo' en la creación y en las bandas, con Maxi desaparecido por una banda inutilizada y con Simao, intermitente desde el final del primer acto.

   Para empeorar el panorama, otra conexión entre Alves y Messi acabó con el partido al inicio de la reanudación. Un medido centro desde la derecha del brasileño iba dirigido al argentino, derribado por Heitinga, expulsado además, El delantero no falló desde los once metros y situó al conjunto azulgrana con pie y medio en los cuartos coperos.

   Javier Aguirre, protestado levemente por su afición ('Aguirre, vete ya'), recompuso a los suyos quitando al también poco activo Sinama por Ujfalusi para recuperar su línea defensiva y a Assunçao por Banega. Precisamente, el checo dio esperanzas a los locales con un cabezazo a la salida de un corner con 20 minutos aún por jugarse. No hubo sueño porque Messi se encargó de despertar a los locales después de haber firmado una magnífica jugada.

Etiquetas:fútbol