Home

Diario YA


 

el rodillo parlamentario del nuevo Frente Popular convertirá el proyecto en una nueva realidad

Ley de Memoria Democrática... HAY ALGO MÁS…

MANUEL PARRA CELAYA. El trámite de la Ley de Memoria Democrática ha empezado su curso; trámite no en el sentido jurídico de la palabra, sino en su uso popular: esto es una cosa de trámite…, pues el rodillo parlamentario del nuevo Frente Popular convertirá el proyecto en una nueva realidad de tono inquisitorial; la oposición se abstendrá, según su costumbre, para evitar -inútilmente- que la vituperen con el estigma del fascismo, y, si algún día se dicta la alternancia, no modificará desde el Poder alcanzado ni una coma de esta dogmática ley, siguiendo la pauta que dejó aquel Registrador de la Propiedad.

Después de leer la Carta de los obispos de Cataluña

DON OPPAS Y DON JERÓNIMO

Manuel Parra Celaya. Después de leer la Carta de los obispos de Cataluña -que comenté en mi anterior artículo-, refrendada por la comisión permanente de la Conferencia Arzobispal Española, ambas instancias bajo la presidencia de Juan José Omella, me ha llegado la carta de don Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo. Con todo este material delante y acudiendo una vez más a mi veneración por el Maestro Xenius, se me ocurre que se podría apuntar la existencia histórica de eones episcopales, en línea de aquella conocida definición de la Glosa orsiana (Sacrificar la Anécdota en el ara de la Categoría) y representar, simbólicamente, estas constantes bajo los nombres de los obispos Don Oppas y Don Jerónimo, con la lógica concesión a lo legendario, que cuadra muy bien a esta articulación de lo poético y de lo político.

Aquellas acampadas urbanitas fueron algo más que una simple anécdota

DE LA INDIGNACIÓN A LA DIGNIFICACIÓN

Manuel Parra Celaya. Nos suele ocurrir a los que peinamos canas que el tiempo nos pasa muy deprisa y lo que tenemos en la memoria como algo inmediato en el ayer es ya lejano y remoto. Así me ha ocurrido cuando he leído en los medios que han transcurrido diez años de las jornadas del 15M. Aquellas acampadas urbanitas fueron algo más que una simple anécdota, más que una consabida manifestación poblada mayoritariamente de jóvenes inconformistas que coreaban los eslóganes de siempre. Significaron una escenificación de un malestar larvado, al que no atinaban a dar cauce ni el gobierno -de izquierdas precisamente entonces- ni la oposición de la derecha, ningún partido o sindicato del Sistema.

EN TORNO A LA IGNORANCIA Y A LA CULTURA

MANUEL PARRA CELAYA. Parece que el resbalón de D. José Hila, alcalde Palma de Mallorca, al suprimir los nombres de las calles Churruca, Gravina y Cervera por ser franquistas los personajes a las que se dedicaron, ha quedado suficientemente aclarado por confesión del protagonista al dar marcha atrás en el disparate; según sus propias palabras, No he profundizado en esa parte de la historia. No tengo por qué saber de todo. Apresurémonos, pues, a apear el calificativo de idiota que le brindó Arturo Pérez-Reverte y dejémoslo en ignorante.

MI RECELO ANTE LOS COLECTIVOS

Manuel Parra Celaya. Como antiguo profesor de Lengua, ando con mucho ojo para no caer en las tergiversaciones que va imponiendo la corrección política en nuestro idioma (y, por lo que voy leyendo, en otros, pues se trata de otra pandemia). Recordemos que el lenguaje crea el pensamiento, y no al revés: cuando utilizo una determinada expresión que viene condicionada ideológicamente, la idea que yo tenía de la realidad experimenta una modificación en el sentido buscado por los ingenieros de la manipulación. No hace falta poner muchos ejemplos, pues creo que los lectores están al cabo de la calle, pero, por si acaso, pensemos en aquello del “comando legal” o en esto otro de “interrupción voluntaria del embarazo”…

Es decir, que se avergüence el que piense mal de esto, en román paladino

HONNI SOIT QUI MAL Y PENSE

Manuel Parra Celaya. Es decir, que se avergüence el que piense mal de esto, en román paladino. Porque este artículo trata de literatura, como podrán ver ustedes, solo de literatura.  A este humilde articulista nunca le dado por empezar a escribir una novela; quizás le ocurre como a don Eugenio d´Ors -salvando las distancias, claro-, que confesaba que no sabía narrar, y la razón era que mi natural inclinación, cuando encontraba las narraciones bajo mi mirada, es dejarlas quietas: Lo cual no significa, en modo alguno, dejarlas inertes. Amparándome, pues, en las palabras de este ilustre precedente y maestro, no he querido nunca pasar por el ridículo calvario del españolito que, con su texto bajo el brazo, recorre editoriales para recibir corteses excusas o directas negativas. No obstante, ante los momentos actuales, he sentido la comezón de idear personajes e hilvanar situaciones novelescas, inspirados ambos en la vida real de España.

¡TODOS VEGANOS…O ALGO ASÍ!

Manuel Parra Celaya. Poco a poco  nos van recortando, ya no solo los derechos cívicos por las normas sanitarias o, pongamos por caso, la independencia de la judicatura, sino muchos ámbitos personales de libertad o de, en expresión tan española, de hacer la real gana. Sé que es una tendencia imparable en todo el mundo occidental, sometida a la dictadura de la corrección política, pero en España lo estamos notando mucho más, dada la particular idiosincrasia de quienes nos representan (¿), nos conducen y guían desde las aulas, los medios de difusión o de propaganda, y quienes nos dirigen, posiblemente dadas las características del Sistema al que todos ellos obedecen.

DIAGNOSIS SOBRE EL ROMANTICISMO

MANUEL PARRA CELAYA. ¿Se escandalizará mucho el paciente lector si afirmo que estamos viviendo en la época predominantemente romántica? Me temo que a ese escándalo inicial sucederán una serie de dudas sobre mi estado mental si no me apresuro a matizar el concepto y expresar las razones de mi tesis. Empiezo por aclarar que entiendo por romanticismo y lo que se aleja de mi idea: Romanticismo no es escribir versos a la persona amada, salvo que nos dejemos arrebatar por la lírica de Bécquer o la exaltación de Núñez de Arce; mejor tomemos como referencia, por ejemplo, a Pedro Salinas.

LOS BUENOS DESEOS DE UN ABUELO

Manuel Parra Celaya. No sé si he contado a los lectores que, en poco tiempo, dos de mis hijos me han hecho feliz abuelo de sendas criaturas. En estos momentos, junto a la natural alegría, no puedo dejar de hacer volar mi imaginación y preguntarme en qué España y en qué mundo despertarán de sus sueños infantiles. Lo mismo me ocurrió cuando nacieron mis hijos, y ya entonces tuve que vencer un -llamémosle- moderado realismo y dejar prevalecer altas cotas de optimismo, que ahora califico de desbordadas. Creo que me equivoqué y echo la culpa al lógico entusiasmo de la paternidad recién estrenada; ahora, años después, me veo en la misma tesitura, pero, qué remedio, se vuelve a imponer lo ilusionante y esperanzador, sobre todo, por mi inaccesibilidad al desaliento, imposible de borrar a pesar de las circunstancias.

INERCIA Y ACTITUD RESILIENTE

Manuel Parra Celaya. A poco que observemos, el resultado de las autonómicas de Cataluña ha sido el esperado, quizás con dos notas disonantes para el triunfalismo oficial: la elevada abstención, casi llegando a la mitad del censo, y la sorpresa de los once diputados de Vox en el Parlament; esto último es causa de escándalo y de previsión de manifestaciones callejeras, como ya se demostró durante la campaña; si echamos mano a la historia, algo de eso, esperemos que en menor escala, ocasionó la entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno de la República en 1934.